jueves, 18 de junio de 2015

Jaque de Reina a todo el tablero (cuando la mentira es la verdad)

¿Confiaría usted en una persona que de cada diez veces dice la verdad solamente nueve? ¿Y si fueran siete? ¿Y si solo fuera la mitad? Más aún: ¿Confiaría ciegamente en esa persona?
La política nos tiene acostumbrados a enfermos necesitados de poder que no reparan en decir una, varias, o todas mentiras. Basta revisar la historia para descubrir que los absolutamente honestos pueden contarse con los dedos de una oreja. Y dado que nunca ha habido consecuencias destacables para mentirosos, ladrones y corruptos -de hecho asistimos indiferentes a la presencia de un delincuente condenado a 7 años por tráfico de armas, Carlos Menem, en una banca de senador garantizada por la corrupción oficialista- los límites se han ido corriendo.
Llegamos así al ejemplo que origina esta nota, la actual presidente, la Emperatriz de los Genuflexos. Y a esos ingenuos chicos de la juventud, que pusieron su mejor esfuerzo en defenderla contra todo y todos, incluso contra sí misma, avalándola aun cuando la cruda realidad les meaba el rostro.
Le creyeron que la inseguridad era una sensación provocada por la exageración mediática.
Le creyeron que no había inflación y que se comía con 6 pesos cuando ése era el precio de 2 o 3 cafés.
Le creyeron que su fortuna provenía del éxito en el ejercicio de la abogacía cuando su firma no aparece en ningún documento jurídico ni los que debieron ser sus profesores la recuerdan, y cuando hay pruebas de que acrecentó su patrimonio ejecutando los siniestros designios de la circular 1050.
Le creyeron que era un adalid de los Derechos Humanos aunque jamás presentó un Habeas Corpus por tantos miles de desaparecidos, e incluso cuando puso a un acusado por la desaparición de personas al frente del Ejército. Le creyeron las declaraciones juradas cuando asumió el poder sin hoteles y ahora tiene 4... hasta donde se sabe.
Le creyeron -y la aplaudieron- cuando empujó la privatización de YPF que, por ejemplo, llevó la miseria, el hambre y la desocupación al pueblo salteño de Tartagal, del mismo modo que aplaudieron cuando la reestatizó luego de que la hubieran vaciado.
Le creyeron que había desendeudado al país y curiosamente aplaudieron una negociación con el Club de París que costó 3.000 millones de dólares más de lo que debería haber costado.
Le creyeron, en vez de reírsele en la cara, cuando dijo que la fórmula del agua es hache dos cero, que el círculo tiene tres caras, que 18 + 4 es 23.
Le creyeron que iba a hacer 7 Hospitales del Bicentenario donde todavía hoy hay 7 baldíos y cuando habló de un Polo Audiovisual que no es ni siquiera la sombra del fantasma de un esqueleto.
La apludieron por inaugurar una canilla en Cadena Nacional, y una estación de servicio que fue clausurada a los 2 días, del mismo modo que aplaudieron un gasto superior a los 3.000 millones para un Museo obscenamente bautizado con el nombre del finado -como casi todo- en el cual uno puede reverenciar una birome cualunque "porque Él usaba una de ésas para firmar".
Hoy elude esas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que ella y su marido lograron imponer, y decide "a dedo" que el candidato que pide la juventud no participe. Consagra a un pusilánime profesional que todo su partido ha basureado sin misericordia, imponiéndole como vice al Rasputín vernáculo.
La sufrida juventud partidaria es así sorprendida por un fist fucking ideológico -que no literal... por ahora-, demostrando que la opinión de sus ciegos y obsecuentes seguidores le importa a la Reina lo mismo que la de todos los demás: tres carajos. Para ella blancas y negras son lo mismo, el tablero íntegro está a su servicio. Como la ley, el Congreso, el Poder Judicial, la vida de todos nosotros.
¿Ahora habrán entendido? ¿O, parafraseando a Eva Duarte, seguirán diciendo "nadie es dueño de la verdad, solamente Cristina"?
Pobres pibes. Ojalá no sea tarde para que desarrollen un pensamiento propio, para que aprendan a valorar las cosas como lo que son, y a ponerlas en el lugar que les corresponde.
Aunque temo que ya es tarde.

Tuqui
Buenos Aires, 19 de junio, 2015

2 comentarios:

Claudia dijo...

Genial.

Anónimo dijo...

Mucho huevo. Aplausos